Consecuencias a la salud física y emocional

 Consecuencias físicas

Este de tipo de consecuencias se presentan cuando el acoso se extiende al mundo físico, y la víctima sufre algún tipo de agresión por parte de su acosador. Para evitar este tipo de consecuencias, lo recomendable es no acudir nunca a encuentros pedidos por el acosador.

Consecuencias emocionales

Los niños que padecen ciberacoso suelen acudir a las consultas de pediatría con síntomas psicosomáticos como, por ejemplo, cefaleas, insomnios y dolores abdominales prolongados.


Se trata de las consecuencias más graves, derivadas de este tipo de acoso. La gravedad de los mismos puede variar, dependiendo del perfil de la víctima, del tipo de acoso y del apoyo recibido. Se pueden manifestar como:
  • Depresión
  • Desconfianza hacia cualquier persona
  • Aislamiento
  • Alteraciones en el sueño
  • Trastornos alimenticios.

A corto y medio plazo la víctima experimentará estrés, humillación, ansiedad, ira, impotencia, incertidumbre o fatiga; y, aunque en pocos casos se suelen presentar enfermedades físicas, en gran parte de estas situaciones el individuo acosado tiene una enorme pérdida de confianza y control en sí mismo.

El afectado tiene un descenso en su rendimiento, además de provocar secuelas psicológicas y emocionales con una autoestima fuertemente lastimada.

Las secuelas psicológicas a largo plazo pueden ser muy variadas en función de la personalidad de la víctima. Los supervivientes de acosos prolongados desarrollan cambios de personalidad propios de estrés postraumático, incluyendo alteraciones en la capacidad de socialización. Después de los acontecimientos violentos del ciberacoso las víctimas revisan y juzgan su propia conducta, y los sentimientos de culpa y de inferioridad son prácticamente universales.





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